(A)CARICIAS
.jpg)
Ilustración: Éxtasis (Tere Pastoriza)
Esta tarde salí a comprar un regalo y he vuelto con la imagen de unos manos envuelta en papel de colores. Me he quedado absorta mirando las manos del dependiente envolviendo el regalo. La verdad, yo no soy de las que se fija en esos pequeños detalles en gente desconocida. Pero esas manos me han llamado la atención. Eran realmente preciosas. Finas pero fuertes, con dedos largos y uñas perfectamente cuidadas, de un ligero color rosado. No manipulaban el papel de regalo, más bien pareciera que lo acariciara.
Al llegar a casa he recordado otras manos. Unas manos que me enseñaron de nuevo el valor de las caricias en un tiempo en el que esos detalles habían casi dejado de tener valor para mí. Era lo que más me gustaba de él. La forma en que las manejaba sobre mi cuerpo, la suavidad de la punta de sus dedos, la delicadeza de cada uno de sus movimientos sobre mi piel, la manera en que el tiempo quedaba detenido de repente con su primera caricia. Y sobre todo, cómo conseguía dominar todo mi cuerpo con un leve roce de sus manos, cómo el control sobre él dejaba de estar en mí y entraba por sus dedos. Y ahí ya sabía que estaba perdida de nuevo. Después, un beso… y entonces sí, ya no había vuelta atrás.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Palo Cantamañanas
Un abrazo amiga
Fecha: 02/05/2005 22:08.
Autor: Aires
Fecha: 05/06/2005 18:53.

















