DE RESACA
Domingo de resaca. Domingo de corazón asustado que no quiere salir de las sábanas. Domingo de sol y viento frío…
Anoche salí. Le dije a B. que quería pasarme un rato por el Cardamomo, que llevaba tiempo sin escuchar ni bailar flamenco. Tenía ganas de escuchar a los gitanos con sus palmas. A pesar de que sé que a esos gitanos les gusta tocarme el pelo cuando paso. A pesar de que sé que tengo que convencer siempre a alguno de que no soy gitana. A pesar de que sé que mientras hablan conmigo o me miran, están haciendo "negocios" y "trapicheos". Pero me hacía falta… a pesar de todo eso. Y escuché a Mercé y a Remedios Amaya. Y bailé a Lolita y a El Barrio. Y me saqué la espinita y entonces llegó el "peaje". El que siempre tengo que pagar cuando vamos a esa zona.
Después del Cardamomo, a B. y el resto del grupo les gusta ir a una discoteca que hay muy cerca. Una discoteca que odio y que no entiendo por qué a ellas les gusta tanto. Su ruido, su humo, sus luces mareantes, su "garrafón", sus colas en el baño, sus "gorilas" en la puerta y, sobre todo, sus borrachos. Cuando vamos allí, B. siempre me advierte: "Intenta no ser borde, búscale el lado divertido, ya verás cómo te ríes".
¿Reírme? ¿Lado divertido? Quizás con los años me he vuelto demasiado intolerante y poco paciente ante determinadas situaciones. Pero lo cierto es que no me resulta divertido sentirme como un caramelo en un escaparate. Tampoco me resultan divertidos los intentos de los tíos por pasar por ingeniosos y originales. No me hacen gracia sus topicazos ni sus torpes maneras de intentar llevarte a la cama. Me aburren tremendamente los "¿estudias o trabajas?", y los "¿no tienes novio? Entonces soy un tío con suerte" y, sobre todo, los interrogatorios tipo tercer grado al que te someten con tal de que no dejes de hablar con ellos. Hacen que te sientas casi obligada a contarles de qué sabor era tu primera papilla. Pero el premio siempre se lo lleva el que suelta aquél: "¿Con cuántas amigas vienes? Porque yo he venido con 3 amigos". Pues muy bien. Cuánto me alegro. Así no me quedo preocupada si paso de ti. Al menos sabré que no te quedas solo.
Luego B. me regaña. Me dice que soy demasiado borde con ellos. Que me costaría el mismo esfuerzo ser simpática. Que no tengo que casarme con ellos, ni llevármelos a la cama, ni besarles. Que sólo se trata de charlar un rato. Pero yo, que soy muy torpe y nunca me entero de nada, pienso que ellos sólo quieren llevarme a la cama y besarme, y que lo de charlar un rato a ellos les supone un gran esfuerzo. Así que, en realidad, sólo trato de evitarles ese esfuerzo.
Quizás soy muy rara o puede que tanto cine clásico me haya dejado el cerebro estropeado, pero yo prefiero un juego de miradas, una caricia robada, una timidez fingida, un gesto deliberamente casual, un susurro en el oído. Prefiero incluso, como los gitanos, que me acaricien el pelo sin decir una sola palabra…
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Autor: Bud-white
También te digo que yo prefiero una caricia y un intento de conversación fuera de tópicos... y con un mundo interno grande para descubrir.
Un abrazo y gracias por estar ahí.
Fecha: 21/08/2005 22:01.
Autor: Buit d'Estels
Fecha: 22/08/2005 01:30.

















