ABIERTO POR REFORMA
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Ilustración: Presencia (Nicoletta Tomas)
Vuelvo a formar parte de este mundo que nos alquila habitaciones por tiempo indefinido.
He estado fuera de él una larga temporada. Colgué el cartel de "cerrado por reforma" y me escondí al fondo, en un rincón oscuro, oculta de las miradas ajenas y de las tentaciones propias. Me hice un ovillo, como las gatas, y traté de no respirar para economizar recursos. Una burbuja de cristal se fue formando a mi alrededor, silenciando los ruidos, climatizando mi espacio, ajando mi piel por falta de oxígeno.
A veces me disfrazaba, me cubría de harapos y salía a dar una vuelta. Para ver si el mundo había cambiado, para comprobar que todo seguía igual… Y allí fuera veía mi sombra en todos los rincones. En los paseos veía mi sombra caminando tras de mí, en el cine veía mi sombra en la butaca de al lado, en el metro veía mi sombra en el asiento vacío, en los bares veía mi sombra en el fondo de un vaso. Veía mi sombra en las miradas de mis amigos. Y en una ocasión, incluso, llegué a ver mi sombra en el hueco vacío del corazón de él.
Entonces regresaba rápidamente a mi rincón oscuro, a mi burbuja de cristal climatizada, y cerraba de un portazo la puerta para que mi sombra no se colara. Y volvía de nuevo a enroscarme sobre mi propio cuerpo, asustada, tratando de expulsar a los recuerdos que, como rémoras, se me habían quedado pegados a la piel.
Y cada vez me hacía más pequeña, más delgada, más transparente. El espejo ya no me reflejaba y el cristal de mi burbuja ya no me devolvía el eco de mi voz. Me iba perdiendo, perdiéndome a mí misma. Me revolvía y me buscaba. Miraba y remiraba debajo de los miedos, detrás de los recuerdos. Apartaba de un manotazo la tristeza y revolvía los papeles de las desilusiones. Ni rastro de mí… Ni siquiera estaba ya mi sombra esperando al otro lado de la burbuja.
Y me entró miedo. Porque yo quería perderme del mundo pero no de mí misma. Quería estar conmigo. Hablarme, leerme, cantarme, reírme, abrazarme, gritarme, consolarme, llorarme… Quería rozarme sin que el mundo me rozara. Pero ya no sentía mi piel ni la humedad de mis lágrimas.
En mi última salida de la burbuja me descubrí, me encontré. Estaba encerrada entre el bronce de una estatua del parque y mi sombra trataba de ayudarme a salir de allí. Mis ojos se habían quedado sin brillo y mi piel tenía el oscuro color del bronce. Llamé a mi sombra y le hice señas para que me siguiera. Volvimos a mi rincón y entre las dos recogimos y limpiamos la burbuja. Ordenamos los miedos, los recuerdos, la tristeza y las desilusiones.
Me dirigí a la puerta y le di la vuelta al cartel. "Abierto por reforma".
Comentarios » Ir a formulario
Autor: aquel Eric
Fecha: 13/09/2005 05:35.
Autor: Otro
Un beso con sonrisa.
Fecha: 13/09/2005 08:10.
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Autor: Luces-D-Bohemia
Eric: Ya sabes que no hay nada que me guste más que unos brazos abiertos dispuestos a acogerme. ¡Qué mas puedo pedir!
Otro: La reforma está en proceso, aún inacabada. Así que si te apetece echar una mano, pasa sin llamar. Siempre tengo las puertas abiertas a un beso con sonrisa.
Fecha: 14/09/2005 03:48.
Autor: Zifnab
Fecha: 14/09/2005 14:03.
Autor: lahechiceradelaluna
Saluditos
Fecha: 14/09/2005 20:31.

















