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Resumen

03/08/2005

DE COLORES

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Hay grises en mí que de pronto se tornan verdes. Y, a veces, el verde, de noche, se torna azul. Algunas noches incluso, rojo. Me despierto una mañana y nada parece indicar que el día vaya a tener otro color que no sea el gris. Me caliento un café gris, me doy una ducha gris, me pongo mi ropa gris y peino mi pelo gris. Camino entre grises calles, me cruzo con gente gris y me invade un sentimiento gris. Voy pensando en mi vida gris, en lo gris que me siento al levantarme cada mañana para soportar otro día gris.

Y, de pronto, veo el verde escondido en una esquina, y se gira y sale corriendo al ver que le miro. Aprieto el paso, le sigo y alcanzo a verlo doblando otra esquina. Se para, se gira, me mira, guiña un ojo y vuelve a correr. Y veo mis zapatos verdes y en un escaparate descubro mi pelo verde. Algunas personas se cruzan y me miran con sus ojos verdes y veo las nubes verdes. Y me invade un sentimiento gris verdoso y sigo caminando pensando en lo verdosa que es a veces mi vida. Lo verde que son algunos amigos, lo verde que es mi familia, lo verde de mis ilusiones y cuánto verde me rodea.

Y al llegar a casa, cansada de tanto cambio de color en el día, de ir buscando matices tras cada esquina, de perseguir colores para pintar mi estado de ánimo, encuentro las paredes azules, los cuadros azules, las fotos azules, las sábanas azules. A veces, la luna azul se cuela por la ventana y llena de azul mis ojos y mis piernas. A veces también veo al gris encaramado a la ventana, pero durmiendo, descansando después de haber estado persiguiéndome todo el día. Porque yo trato de huir de él como el verde trata de huir de mí. Y así me duermo, muy tarde, pintada de azul para soñar sueños azules.

Aunque, a veces, también, cuando tú estás conmigo la noche se vuelve roja y me duermo recostada sobre tu pecho rojo.

Ahora sólo tengo que aprender a combinar los colores…

Miércoles, 03 de Agosto de 2005 05:00 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 5 comentarios.

05/08/2005

MAÑANA

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Ilustración: Sundari (Reinaldo Bares)

Mañana me pierdo. Mañana me abandono. Mañana me marcho de mi lado.

Me alejaré de mí y de mis momentos.

Mañana, cuando no me dé cuenta, estaré huyendo de mis abandonos, de mis soledades, de mis ausencias, de mis sombras.

Me escaparé de mis ojos para no ver sus lágrimas.

Mañana, cuando anochezca, ya me habré acostado. Estaré soñando con la luz del día, con sonrisas enormes, con risas espontáneas, con caricias como brisas y con abrazos como olas.

Me esconderé de mi piel para que no se cuele mi sombra.

Mañana, cuando despierte, me habré marchado. Ya no estarán más mis miedos, mis tormentas, mis silencios, mis lágrimas.

Me apartaré del pozo de mi alma para no dejar caer al corazón.

Mañana, cuando me vaya, habré dejado en los armarios mis desilusiones, mis añoranzas, mis inseguridades.

Mañana, cuando ya sea ayer, tendré que seguir buscando el mañana…

Viernes, 05 de Agosto de 2005 03:17 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 5 comentarios.

06/08/2005

PORQUE EL NORTE LO PERDÍ...

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Ilustración: La Danza (Matisse)

Porque el norte lo perdí hace muchos años, mis pasos siempre me llevan hacia el sur.

Al sur, donde la luz del día brilla incluso durante la noche. Al sur, donde los mares son azul profundo y en ellos se ahogan mis ojos. Al sur, donde el Levante te acaricia y te maltrata. Al sur, donde la música nunca se debe escuchar en soledad. Al sur, donde el alma se me tiñe de amarillo. Al sur, donde el corazón siempre encuentra un fuego donde calentarse…

Voy camino del sur, porque ya no guío mis propios pasos. Porque no recuerdo donde se encontraba el norte. Porque se me rompió la brújula una tarde de juegos de niños. Porque no puedo orientarme por el sol, porque el sol nace y muere en el sur. Porque siempre que me pierdo, acabo bañada en el mar del sur…

Voy hacia el sur, buscando no encontrar el norte. Porque no quiero verle el rostro, porque no quiero que me reclame, porque no quiero que otra vez me envuelva con su manto de cordura y sensatez.

Voy buscando la locura, los amarillos, las noches con estrellas, el desorden, las arenas finas, los sonidos, los días de Levante, los bosques bebiendo de los mares…

Al sur, con el corazón lleno de espuma y el alma cargada de caracolas. En el sur, donde nunca un recuerdo sabe amargo…

Sábado, 06 de Agosto de 2005 20:07 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 7 comentarios.

13/08/2005

HOY (NO) ME DUELES

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Ilustración: Amantes 105 (Nicoletta Tomas)

Hoy no me duele más tu sonrisa. No más que ayer… No me duelen tus miradas, ni tus caricias, ni tus besos. Al menos, no más que ayer.

Me gusta lo que siento cuando estoy contigo… aunque no sé qué siento.
Me gusta lo que escucho cuando guardas silencio. El alma se te transparenta y me gusta lo que llevas dentro. Aunque no sé definir cómo es.

Hoy más que nunca mis besos sabían a despedida y tú no lo sentiste. Como tampoco sientes que lucho, que siempre ando batallando conmigo cuando estoy contigo. Y me voy y al rato vuelvo. Y me quedo pero no estoy aquí. Y te miro pero cierro los ojos. Y te hago el amor pero ya no dejo que me mires. Y me dueles, pero no me haces daño. No más que ayer, al menos…

Hoy se me escapaba el corazón por cada hueco… Hoy quería que fuéramos desconocidos, que no hubiera un pasado entre nosotros, que no supieras cómo besarme, que no conocieras mi piel, que no entendieras mis miradas, que tus dedos no conocieran aún mis muslos, que tus manos no supieran cómo hacerme temblar. Hoy quería escaparme pero te quedaste dentro de mí…

Y ahora quiero despedirme para que no me duelas como ayer. Para que no haya un pasado de regreso, para que no sepa quién eres, para volver a conocerte, para aprender de nuevo a mirarte, para descubrir otra vez lo que me escondes, para descifrar nuevos silencios, para rozar como por primera vez tu piel mientras duermes. Para dejarte de nuevo que me mires cuando hacemos el amor…

Quisiera decirte adiós ahora, pero hoy no has querido salir aún de mí.

Sábado, 13 de Agosto de 2005 19:32 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 3 comentarios.

15/08/2005

(DES)ALMADA

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Ilustración: Casa destartalada y farolillo (Esperanza Darnaude)

Ha vuelto el desorden y el caos. Entró hace unos días, silencioso primero, por debajo de la puerta. Ahora que ya se instaló todo lo llenó de ruido y estruendos.

Y yo quería mis silencios, mis cigarros fumados despacio y a oscuras, mi alma quieta, mis vacíos limpios, mis lunas cómplices. Quería la soledad pausada de las noches que acompañan mi insomnio.

Pero todo está revuelto. Se descolocó quizás durante el viaje de regreso, como se descoloca la ropa en una maleta.

Y han sido demasiados regresos ya en los últimos meses…

Quiero regresar para quedarme, para poder poner fotos en la mesilla de noche, para oler a café por la mañana, para que la ropa esté tendida y huela a limpio, para que mi música suene en todos los rincones de la casa, para que haya un jarrón con flores en el salón todos los días del año…

Pero las flores están marchitas, las fotos llenas de polvo, los rincones de la casa en silencio y la cafetera vacía.

A veces, así también está mi alma: marchita, llena de polvo, en silencio y vacía…

Lunes, 15 de Agosto de 2005 14:02 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 3 comentarios.

16/08/2005

SILENCIO Y VACÍO

Vacío... La propia inmensidad del vacío.
Silencio... El estruendo ensordecedor del silencio.

Voy cayendo desde mi propio abismo, entrando en la cueva oscura del alma vacía. El aire se extingue, apenas respiro. Abandono la consciencia para entrar en la irrealidad de la anestesia. Y en ella grito con las últimas reservas de mis pulmones, con los últimos alientos de vida. Ahora no importa, sólo mi alma aún escucha. Y no es a ella a quien quiero hablar, ella sabe ya todo, es ella la que siempre recoge mis palabras, la que guarda mis sonidos y la que enferma mi cuerpo. Indisolubles e incompatibles. Una lucha sin tregua, un constante duelo de anhelos.

Algo se revuelve, como el polvo del camino agitado por el viento, enturbiando el horizonte.

Se apaga, todo se apaga... sólo una débil llama permanece aún con vida. Fuera, la oscuridad, la fría noche interna, las heladas de un amanecer cada vez más tardío. Sigue el vacío debajo, encima, alrededor, envolviéndolo todo con su manto invisible. La trepidante caída no encuentra fin, es un vuelo en picado, en redondo, con las alas ya agotadas y la respiración exhausta. Al final debe haber algo, pero el final no llega, no termina... Ni una señal, ni un guiño.

Será un camino perdido...

Martes, 16 de Agosto de 2005 22:08 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 1 comentario.

19/08/2005

CUANDO ME HABLAN DE AMOR

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Ilustración: Amantes 35 (Nicoletta Tomas)

Hoy encontré varios álbumes de fotos que entre mi mudanza y la reforma de la casa de mis padres se habían perdido en algún rincón. En cuatro álbumes tengo resumida gráficamente mi infancia y adolescencia. Y de pronto, me encontré llorando al volver a verlos. Lo malo llegó cuando descubrí que no era llanto de nostalgia sino que esas lágrimas sabían a desorientación, tristeza e inconformismo.

Quizás viendo las fotos me di cuenta de que me habría gustado que la vida me enseñara sus lecciones más despacio, con más calma. Quizás he vivido demasiado rápido. Quizás he pasado por todo ya, pero por todo he pasado por encima. Quizás muchas veces tuve que aprender de memoria y precipitadamente los apuntes para que la vida no me suspendiera el examen. Quizás ahora preferiría haber suspendido y hasta repetido curso…

He vivido veinte años más de los que tengo y quince menos de los que aparento. Por eso he pasado la mitad de mi vida descompensada, desorientada y decepcionada. Cuando me hablan de amistad, yo ya he vivido y sufrido lo que me van a contar. Cuando me hablan de miedos, ya he sentido, luchado y aceptado muchos de ellos. Cuando me hablan de dolor, me he dolido y me ha dolido todo. Cuando me hablan de amor…

Cuando me hablan de amor preferiría que mi vida hubiera tenido menos noches y menos lechos. Quisiera que en mi vida muchos "ellos" no hubieran estado. Quisiera no haberme aprendido esa lección de memoria.

Porque ahora, cuando me hablan de amor, nada me sorprende. Quisiera ser ingenua y ruborizarme aún con una mirada, sorprenderme por roces y caricias robadas, quedarme sin palabras ante esas palabras, desconcertarme ante una proposición sutil.

Quisiera que la vida dejara de examinarme cada día. Porque ahora, cuando me hablan de amor, no siento nada…

Viernes, 19 de Agosto de 2005 01:15 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 8 comentarios.

20/08/2005

LA NOCHE AFUERA

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Ilustración: La Noche de Jerusalem (Silvia Kum)

Y la noche va avanzando, colándose a través de las cortinas, empujada por el viento. Y empiezo a oír los pasos del día, caminando por encima de la luna, mientras ella, orgullosa, intenta mantener su posición de vigilancia.

Los ojos permanecen abiertos… me sé de memoria cada estrella y cada nube, cada silbido del viento y cada parpadeo agonizante de las llamas de las velas que me alumbran.

Me gusta el color de la brasa del cigarro en la oscuridad de la ventana. Me asomo, respiro, y dejo que la brisa me refresque un poco. Y observo las ventanas dormidas, dejo caer mis ojos hasta el fondo de este abismo que es el patio. Ninguna luz, ningún sonido… De vez en cuando una sirena se oye lejana, más allá de los muros, de los tejados y las antenas. Más allá de mi consciencia…

Camino descalza, como siempre, para sentir el suelo frío y no hacer ruido para que mi sombra no pueda seguirme. Y me detengo de camino al dormitorio para tratar de escuchar otra respiración que no sea la mía. Pero no… no se oye nada. Palpo la oscuridad, acaricio sus aristas, y no encuentro piel. En la cama, la almohada sigue huérfana. Pero no siento nada… La noche afuera me llama en susurros.

Huele a jazmín. Sabe a ron añejo nicaragüense. Suena Javier Ruibal…

"Apura, que nos saluda la luna, y quiero que se quede entre tu pelo. Acude si te llamo de una nube, que haremos el amor a ras del cielo".

A ras del cielo cuelgo un suspiro y brindo en silencio con la luna…

"Ya no hubo más que caricias, y un remolino de labios y fuego. Puede que fueras un sueño pero mi corazón sabe que fuiste mía".

Javier Ruibal me susurra al oído…

"Tu mirada llena de miradas mías y la noche afuera".

A veces, todo es perfecto cuando la noche me mira desde fuera...

Sábado, 20 de Agosto de 2005 07:04 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 2 comentarios.

21/08/2005

DE RESACA

Domingo de resaca. Domingo de corazón asustado que no quiere salir de las sábanas. Domingo de sol y viento frío…

Anoche salí. Le dije a B. que quería pasarme un rato por el Cardamomo, que llevaba tiempo sin escuchar ni bailar flamenco. Tenía ganas de escuchar a los gitanos con sus palmas. A pesar de que sé que a esos gitanos les gusta tocarme el pelo cuando paso. A pesar de que sé que tengo que convencer siempre a alguno de que no soy gitana. A pesar de que sé que mientras hablan conmigo o me miran, están haciendo "negocios" y "trapicheos". Pero me hacía falta… a pesar de todo eso. Y escuché a Mercé y a Remedios Amaya. Y bailé a Lolita y a El Barrio. Y me saqué la espinita y entonces llegó el "peaje". El que siempre tengo que pagar cuando vamos a esa zona.

Después del Cardamomo, a B. y el resto del grupo les gusta ir a una discoteca que hay muy cerca. Una discoteca que odio y que no entiendo por qué a ellas les gusta tanto. Su ruido, su humo, sus luces mareantes, su "garrafón", sus colas en el baño, sus "gorilas" en la puerta y, sobre todo, sus borrachos. Cuando vamos allí, B. siempre me advierte: "Intenta no ser borde, búscale el lado divertido, ya verás cómo te ríes".

¿Reírme? ¿Lado divertido? Quizás con los años me he vuelto demasiado intolerante y poco paciente ante determinadas situaciones. Pero lo cierto es que no me resulta divertido sentirme como un caramelo en un escaparate. Tampoco me resultan divertidos los intentos de los tíos por pasar por ingeniosos y originales. No me hacen gracia sus topicazos ni sus torpes maneras de intentar llevarte a la cama. Me aburren tremendamente los "¿estudias o trabajas?", y los "¿no tienes novio? Entonces soy un tío con suerte" y, sobre todo, los interrogatorios tipo tercer grado al que te someten con tal de que no dejes de hablar con ellos. Hacen que te sientas casi obligada a contarles de qué sabor era tu primera papilla. Pero el premio siempre se lo lleva el que suelta aquél: "¿Con cuántas amigas vienes? Porque yo he venido con 3 amigos". Pues muy bien. Cuánto me alegro. Así no me quedo preocupada si paso de ti. Al menos sabré que no te quedas solo.

Luego B. me regaña. Me dice que soy demasiado borde con ellos. Que me costaría el mismo esfuerzo ser simpática. Que no tengo que casarme con ellos, ni llevármelos a la cama, ni besarles. Que sólo se trata de charlar un rato. Pero yo, que soy muy torpe y nunca me entero de nada, pienso que ellos sólo quieren llevarme a la cama y besarme, y que lo de charlar un rato a ellos les supone un gran esfuerzo. Así que, en realidad, sólo trato de evitarles ese esfuerzo.

Quizás soy muy rara o puede que tanto cine clásico me haya dejado el cerebro estropeado, pero yo prefiero un juego de miradas, una caricia robada, una timidez fingida, un gesto deliberamente casual, un susurro en el oído. Prefiero incluso, como los gitanos, que me acaricien el pelo sin decir una sola palabra…

Domingo, 21 de Agosto de 2005 17:39 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 4 comentarios.

22/08/2005

SEMILLAS

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Ilustración: Corn Festival (Diego Rivera)

Hace casi diez años estuve durante unos meses yendo a una psicóloga. La vida acababa de darme dos golpes de los que creí que nunca podría salir. El último intento que hice por recuperar el control de mi vida fue acudir a esta mujer.

Llegué a la consulta escéptica y a la defensiva, algo curioso teniendo en cuenta que reclamaba ayuda. Pensaba que acabaría descubriéndome algún tipo de trastorno mental provocado por un trauma infantil. Que después de cada frase mía, ella sólo diría "¿por qué?" y que me daría unas pastillas para pasar el día con la conciencia anestesiada.

Y entré nerviosa. Aunque la primera impresión que me dio fue estupenda. Joven, vestida de manera informal, con hablar pausado y ojos sinceros. Pero me mantuve firme en mi táctica defensiva. Le conté muy por encima la razón de mi visita, sin darle los detalles más duros, ocultándole datos importantes sobre lo que me había ocurrido. Quería darle la sensación de persona fuerte y dura. Que no sintiera lástima por mí. Quería que pensara que sólo era una chica mimada a la que sus padres mandaban al psicólogo. Que no supiera que era incapaz de levantarme por las mañanas. Que ni por asomo intuyera que no veía más salida a mi vida que la muerte. Que no se diera cuenta de que mi vida se había puesto boca abajo en los últimos meses. Que no adivinara que ya no me quedaban lágrimas, ni ilusiones, ni esperanzas, ni fuerzas, ni sonrisas, ni aliento, ni futuro… Que me había quedado seca de vida.

Y así le fui contando los motivos de mi visita como el que cuenta el tiempo que hará mañana o dice la hora a un desconocido.

Y entonces, cuando callé, me preguntó: "¿Y cómo te sientes tú con todo eso?". Y me asusté. Me quedé callada un rato más, luchando por controlar el impulso de gritar y llorar y expulsar todo lo que llevaba dentro, todo eso que me estaba devorando las entrañas. Pero me asusté más cuando decidí abrirme, expresarlo y liberarme de esa carga y me di cuenta de que no podía hacerlo. De mi boca no salían las palabras adecuadas, todo eran frases sin sentido, entremezcladas, palabras sueltas… Confusión y desorientación a borbotones.

Entonces, con un tono de amiga sincera, me dijo: "No te preocupes... Ya me lo irás contando poco a poco". Y me dijo que veía tres cualidades fundamentales en mí, tres cosas que, en principio, siempre deben ser positivas, pero que, de alguna manera, yo las usaba de forma incorrecta. Me dijo que era muy inteligente, sensible y excesivamente madura para la edad que tenía. Me explicó que la madurez puede ser negativa, pues en mi caso siempre andaba viviendo lo que me correspondería vivir dentro de diez años, que me hacía encontrarme extraña entre la gente de mi edad y tener objetivos que aún no debía lograr. Me explicó también que el ser sensible yo lo había convertido en un tormento pues todo lo que me rodeaba lo absorbía, lo bueno y lo malo, pero después, dentro de mí, acababa convirtiendo lo bueno también en malo. Me dijo que todo me afectaba y que a cada cosa de mi vida asociaba un sentimiento negativo. Por último, ser inteligente me hacía ser consciente de todo lo anterior y saber, en el fondo, que yo era la culpable de muchos de mis sentimientos. Y aquello sólo servía para atormentarme aún más. Y ahí se volvía a cerrar el círculo.

Aquel día llegué a casa con una tremenda confusión. Aquella mujer que no me conocía de nada acababa de resumir en diez minutos lo que yo había tratado de ocultar y ocultarme toda mi vida.

Con ella aprendí a sacar lo que llevaba dentro, a no callarme lo que me dolía, a sufrir de manera inteligente, a sentir de manera madura, a madurar a sorbos, a llorar sin prisas, a levantarme cada mañana, a ser fuerte pero nunca dura…

Muchas veces, cuando no era capaz de hablarle de cómo me sentía, ella me pedía que se lo escribiera.

Aquello pudo ser la semilla de esta página. Y hoy, esta página pudiera ser mi psicóloga.

"Ya lo iré contando poco a poco…"

Lunes, 22 de Agosto de 2005 05:27 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 6 comentarios.

24/08/2005

TEMBLANDO EL ALMA

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Ilustración: Rojo Atardecer (Raúl Mora)

Hay pasados obstinados que se enganchan al alma y la dejan temblando… De frío, de nostalgia, de sombras, de ausencias, de llantos, de melancolías, de dudas …

Hay presentes asustados que se agarran al corazón y lo dejan sangrando… De soledad, de angustia, de tormentas, de culpas, de noches, de miedos, de desganas, de nieblas…

Y hay también futuros tímidos que se esconden bajo los pasados obstinados y los asustados presentes. Removiéndose inquietos, respirando por rendijas estrechas, espiando a través de la cerradura de la vida, vigilando con cautela los pasados y presentes, esperando que se vayan.

Escuchando en silencio por si, alguna vez, alguien los llama…

Miércoles, 24 de Agosto de 2005 03:26 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 6 comentarios.

27/08/2005

REMOLINOS

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Ilustración: Remolinos (Ana Ruiz Luque)

Yo buscaba una gota de rocío y me encontré con todo el relente en la mañana.
Buscaba un rayo de sol y me cegó su luz de mediodía.
Yo buscaba una estrella perdida en el cielo y me cayeron encima constelaciones enteras.

Hoy la lluvia ha invadido mis pies. Hoy lamían lenguas de hielo mi ombligo.
Ayer fueron miradas de miel en mi boca. Mañana serán huellas que el mar beberá con descaro…

Sangré sin cordura hasta quedar mi piel transparente. Me atravesaban el alma unos ojos forjados de silencios. Ellos callaban mientras mis manos gritaban que juro por dios que sus pupilas me hablaban.

El límite estaba en un oscuro lunar huérfano en su espalda. Escondido en un requiebro, en una curva inesperada. Y traspasé los límites. Y me quedé con el lunar en los labios. Ahora mi lengua sabe a piel manchada…

Amanecía y el sol quería robarme la piel. A él se unía la brisa. Y yo fui tu escudo y fui tu sombra, y el sol tatuó su ira, su castigo en mis muslos. La brisa, después, me abofeteó el pelo.

Ahora, invadida, ocupada, lacerada y mojada, me miro al espejo y se derrite el cristal. Los pies se quedan fríos, la mirada vacía y en la almohada dejo enterrado un lunar...

Sábado, 27 de Agosto de 2005 03:38 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 5 comentarios.

29/08/2005

DOS MIRADAS

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Ilustración: And now what (Nicoletta Tomas)

Lloraba sin parar sentada en el suelo, con la espalda apoyada en la pared y la vista puesta en el cielo. Lloraba y su alma naufragada escapaba encapsulada en cada lágrima. Los ojos anegados, su falda verde como cauce de su llanto y mechones de pelo negro pegados a la cara. Pasaba el resto del mundo a su lado, observando de reojo su desahogo, de puntillas, dudando si pararse a preguntar o seguir su camino con ese rostro clavado en la conciencia. Y todos, mujeres, hombres, ancianos, niños, decidieron pasar de largo, con la curiosidad pegada en sus espaldas y la conciencia sucia e intranquila.

Y ella, tan bonita, tan joven, con ese lunar coronando una naricilla respingona, con esos rizos brillantes, con esa fragilidad de cuerpo, seguía inundando las calles.

Rebuscó en su bolso de colores una cajetilla arrugada de cigarros ya resecos y aquel mechero azul que un día alguien le regaló en un bar. Pero sus manos temblaban y sus ojos estaban nublados. Quiso dejar de llorar, recobrar el pulso de su respiración, tender sus ojos al sol… Pero no fue capaz. Otro ataque de llanto le sobrevino sin piedad. Se tapó la cara, se arañó los ojos, se arrugó la falda con sus manos. Pataleó de rabia, de impotencia. Y siguió llorando.

Y el resto del mundo seguía pasando… Pasaba gente ocupada, gente con prisa, gente de paseo, gente de recados, gente de turismo. Y cuando ya habían pasado, sólo eran gente de pasada. Gente sin rostros, gente sin vidas, gente sin latidos, gente sin cuerpos. Al fin y al cabo, vidas que cruzaban. Y nadie paraba…

Su cuerpo delgado estaba preso de espasmos. Y empezó a canturrear bajito una canción de la infancia… Como para despistar al llanto. Como para recuperar las cuerdas vocales.

Y, de pronto, una sombra a su lado comenzó a cantarle al oído. Y cantaron juntos esa vieja canción hasta el final. Y en ese momento, ella habría deseado que la canción fuera más larga, que tuviera más estrofas y un estribillo que nunca terminara. Porque a ella siguió el silencio. Silencio de melodía, silencio de lágrimas, silencio de latidos, silencio en sombras…

Alzó los ojos despacio, abriendo el telón de sus largas pestañas y ante ella encontró un rostro lloroso, con los ojos hinchados, pero con una sonrisa tímida en los labios. Y el chico, por fin, rompió en pedazos el silencio.

-¿Qué te ocurre? ¿Por qué lloras?
Y ella, carraspeando, tomando aliento, consciente de la importancia de ese momento, dijo:
-Porque soy increíblemente feliz. ¿Lo entiendes?
El chico volvió a sonreír con mirada comprensiva.
-¿De verdad lo entiendes? Repitió ella.
-Sí. Eres feliz y a nadie le importa, ¿verdad?
Los ojos de la chica se abrieron enormes, mostrando todo su brillo.
-Sí. ¿De qué me sirve si no lo puedo compartir con nadie?
Y entonces se dio cuenta de que él también había llorado.
-¿Y tú por qué llorabas?
Y el chico, tomando aliento, consciente de la importancia de ese momento, dijo:
-Porque soy increíblemente infeliz y a nadie parece importarle.

Lunes, 29 de Agosto de 2005 23:28 Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 10 comentarios.
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