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Resumen

02/12/2005

ME CONSUME LA NAVIDAD

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Ilustración: Hojarasca de Otoño (Carles Salom) 

"Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna..." (Groucho Marx)

Odio la navidad. Quizás porque no soy creyente y, por lo tanto, no tengo nada que celebrar. Y quizás, porque me niego a celebrar el consumismo enloquecido que domina estas fechas. Me encanta Sol y sus alrededores, la calle del Carmen, Preciados, Callao… Me gusta pasear por allí mirando escaparates, observar las huidas repentinas de los manteros, recordar mi infancia al encontrarme con el barquero que se pone siempre en la puerta del Corte Inglés, escuchar acentos e idiomas distintos a cada paso. Y en navidad se me prohiben estos pequeños placeres. Los atascos de la M-30 no son nada comparados a los atascos humanos que se producen allí. Cantidades inimaginables de personas haciendo cola para, simplemente, caminar por la calle, "agresiones" constantes con bolsas y paquetes de regalos, pisotones sin perdones, empujones sin piedad. Y todos, con una sola idea en la cabeza: consumir.

Consumir todo aquello que nos mete por los ojos la televisión. Y todo, absolutamente todo, envuelto en el falso mensaje del "espíritu navideño": "Esta muñeca que su hija no puede dejar de tener. Por sólo 100 euros. Porque es navidad".

Porque es navidad se nos obliga descaradamente a confundir amor, generosidad, cortesía o amistad por consumismo. Si no compras, no eres bueno con tus amigos, ni quieres lo suficiente a tu pareja o a tu familia. Y en navidad (sólo en navidad) queda mal no mostrarse como una buena persona. Y por eso, el fin justifica los medios. Hordas lobotomizadas transitan por las calles, a empujones, gritos e, incluso, insultos por llegar cuanto antes a comprar ese regalo que les eximirá de todos sus pecados. Porque es navidad. Y en navidad, ya se sabe, se obran milagros.

Quizás sólo odie la navidad porque en estas fechas es mi cumpleaños. Y eso me hace recordar que para mí nunca hubo milagros. Y me consumo…

Viernes, 02 de Diciembre de 2005 03:02 Autor: Luces-D-Bohemia. Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 14 comentarios.

08/12/2005

DÉJAME LAS LÁGRIMAS

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Ilustración: Luna (Teresa Moore) 

No despierto. Permanezco soñando, aletargada. El sueño es mi cueva y en ella el mundo se acaba en mi piel. La vigilia es un estado arriesgado y yo nunca fui valiente. Fuera del sueño vivo como un pez arrancado del agua, mendigando partículas de oxígeno que se diluyen antes de poder alcanzar los pulmones. Tengo el alma arañada después de la pelea. Ganó él. Como siempre. Y como siempre, yo acabé retirándome.

El dolor va cavando su terreno sin prisas. Sabe que tendrá cobijo y alimento, que mis entrañas le servirán de abrigo y mi corazón de sustento. El dolor siempre fue un animal de lentos movimientos, sigiloso y escurridizo, igual que las sombras. Igual que mi sombra… Que ya ni me acompaña ni me persigue ni me adelanta. Ella también decidió retirarse.

Me alimento de las migajas de mi propia estupidez. Esa que un día me hizo creer que la vida no siempre sería cruel. Y ahora ya da igual si sigo siendo estúpida o si la vida se guarda para siempre la otra cara de la moneda. Ya no la quiero ni me quiero ni los quiero. Se me acabó la dignidad con su último arañazo y perdí el orgullo entre una de sus bofetadas. Ganas tú, mi vida. Como siempre. Y ahora, además, para siempre. Me esconderé en mis sueños y dibujaré en la arena mis sonrisas para que el mar se las trague. Mis ojos no tardarán en adaptarse a la oscuridad, vieja conocida. Me haré un abrigo con mis soledades para calentarme los inviernos y no volveré a molestarte. Sigue tu camino que yo prometo no volver a seguirte. Pero mis lágrimas, esas sí, no te las lleves contigo. Déjame, al menos, beberme mi tristeza…

Jueves, 08 de Diciembre de 2005 00:10 Autor: Luces-D-Bohemia. Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 5 comentarios.

10/12/2005

LA VIDA DETENIDA

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Ilustración: El Caracol (Rigel Sauri) 

Ocurre a veces y es tan extraño… El tiempo se estanca de pronto y engulle en su quietud a la vida. Todo queda detenido, transformado en pequeñas fotos sin alma, en momentos sin latidos, en formas vagas atrapadas por la pintura de un lienzo. Las leyes de la física se esconden avergonzadas entre los cubos de basura. Y las leyes de los hombres se disuelven y se hunden en los charcos que no terminan de secarse.

Levanto la vista, buscando un reloj que cuelga del cielo, pero la noche que no acaba lo ha devorado. Juntos, reloj y sol, permanecen amordazados en los dominios de la luna. Y la luna sonríe, aunque yo no la mire. Y la noche me traga, me revuelve y me vomita.

Camino, camino sin parar, y siempre sobre la misma baldosa cuadrada y gris. El aire no sale a mi encuentro para abofetearme la cara, todo el aire se ha escondido alrededor de un remolino. Y allí no pasa nadie. No pasa nada. Ni el tiempo siquiera pasa…

La vida, esa fuerza indefinida que mueve y motiva a los hombres, tan preciada que muchos se la roban a otros, me roza la piel pero no me penetra. Me envuelve sutilmente, como una manta suave, pero no me posee. Me respira en la nuca pero no comparte conmigo su aliento. Y, a veces, he creído escuchar su risa detrás de mí. Por la espalda siempre…

Con el tiempo y la vida detenidos a una ni siquiera la dejan volverse loca. Porque un cambio de estado como ese necesitaría del discurrir del tiempo y una transformación de la vida. Y si se juega a ser crueles, nada hay peor que mantenerse cuerda en una etapa de locura. Con el tiempo y la vida detenidos…

Sábado, 10 de Diciembre de 2005 15:30 Autor: Luces-D-Bohemia. Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 5 comentarios.

12/12/2005

UNA DE DOS

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...12 diciembre 1974.

Hace un par de días le di la dirección de este blog a una amiga. Al cabo de las horas me llamó y me dijo: "Me ha encantado, pero esa que escribe no eres tú". Me sorprendió mucho su respuesta porque nos conocemos hace unos cuantos años ya. Y continuó: "Tú no eres triste, ni pesimista, ni cobarde, ni llorona... no sé, M., la que yo he visto ahí reflejada es una persona deprimida, casi al borde del suicidio".

Eso me hizo pensar que quizás, quienes leéis mis palabras sin conocerme, podéis tener la misma impresión. Y hoy, cuando cumplo 31 años, puede que sea un buen momento para hablar de mí, sin rodeos ni metáforas. Quizás porque os he podido coger un cariño virtual, si me permitís esta forma de cariño. Y quizás por ello quisiera que entendierais el tono que este blog tiene.

Para empezar, últimamente sí me siento triste y con pocas fuerzas. Es difícil vencer a la tristeza cuando la muerte de tu padre está esperando el momento de atacar. Cuando ves cómo va día a día robándole la vitalidad, el color, la sonrisa y hasta la dignidad. Porque el cáncer te roba, sobre todo, la dignidad. Y ante eso, tu propia tristeza y tus propias miserias no tienen nada que hacer. Sólo esperar...

Pero dejando aparte este tema, tiene razón mi amiga. La tiene y no la tiene. Siempre fui una persona muy contradictoria, dual al máximo y de grandes extremos en cuanto al carácter. Debajo de mi propia piel pienso y siento de una manera y de puertas para fuera lo hago de otra. Y no es falsedad ni hipocresía, ni mentira ni engaño. Yo soy ambas, la de dentro y la de fuera. E igual que no engaño a los demás, tampoco me gusta engañarme a mí misma. A solas, el alma tiende a encogérseme, a hacerse pequeñita y a sentir miedos. Pero cuando salgo al mundo, mi alma se ve de otra manera: fuerte, decidida, divertida, irónica, independiente, sociable, responsable, madura, cariñosa, testaruda, con un sentido de la justicia exagerado, sensible, sincera y valiente.

Durante muchos años, esta dualidad me creó grandes conflictos internos porque no tenía claro cuál de las dos era yo. Pensaba que una era un disfraz que me vestía inconscientemente y la otra era la verdadera. Hasta que descubrí que no era así. La vida me ha premiado con infinidad de cosas materiales que me han aportado comodidad y, durante mucho tiempo, confundí comodidad con felicidad. Pero llega un día en que, de pronto, te paras a mirar y te paras a mirarte. Y lo que ves fuera es plenitud y lo que ves dentro es vacío. En ese momento, algo se rompe, algo se empieza a resquebrajar y descubres que tienes el alma construida a base de ausencias, vacíos y confusiones. Que donde debería haber un equilibrio, existe un abismo infranqueable.

Quizás otros puedan ser felices de esa manera, llenando de comodidad, rutina y conformismo sus vidas, pero yo... yo siempre esperé otra cosa de la vida. Yo necesito un alma en paz para vivir en paz. Porque creo que es con el alma, y no con los ojos, con lo que vemos y sentimos el mundo. En este blog queda plasmado, principalmente, lo que se mueve debajo de mi piel. Y es así porque de vez en cuando necesito airearlo para que no se pudra, para que no se llene de humedades y para que no se ancle en las entrañas para siempre. Y nunca supe hacerlo de otra manera que no fuera escribiendo…

Lunes, 12 de Diciembre de 2005 00:41 Autor: Luces-D-Bohemia. Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 13 comentarios.

16/12/2005

ROTA LA MIRADA

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Ilustración: A Night to Remember (Teresa Moore) 

Ella les odió en silencio. Y en silencio resbalaron sus lágrimas, acostumbradas siempre a caer calladas. Cerró el libro con fuerza, no sabía bien si para que no escapara su historia o para que él se fijara en ella. Envidiaba a la receptora de sus palabras y desearía con toda el alma estar en su lugar.

Todos los sábados por la mañana, Luisa se dirigía con su libro al parque. Buscaba un banco apartado de la gente y se sentaba a devorar vidas y personajes que, desde sus ojos de mujer gris e insatisfecha, parecían apasionantes e increíbles. Y es que, a veces, la retina empaña nuestra mirada.

Hoy la rutina había sido la misma. En su vida, la improvisación era una osadía. Se sentó en el banco más apartado y abrió aquella novela romántica que apestaba a jazmín, violines y lunas llenas. Algún suspiro incontrolado se le escapaba a ratos y las lágrimas se le venían sin permiso a los ojos cuando le daba por pensar en lo distinta que era su vida de aquellas líneas. Y en secarse la última lágrima andaba cuando escuchó aquella voz masculina detrás de ella…

- No me canso de mirarte, de estudiar esa piel tan blanca y suave, de dibujar con mis dedos la línea de tus labios, de saltar con mi deseo por encima de tus pechos. No me cansaría nunca de morir en tu mirada.

Por un momento, Luisa pensó que se le habían escapado los personajes y echó una rápida mirada a las hojas. Las letras parecían mantener el orden formando palabras que se agrupaban en frases. Y entonces, la escuchó a ella:

- No me digas esas cosas, te lo he dicho muchas veces. Yo no soy como tú dices. Me tienes idealizada y no quiero que vivas engañado. No soy bella como dices…

Luisa cerró el libro con fuerza y les odió en silencio. Sus indigestiones de romanticismo le habían hecho desear toda su vida unas palabras como esas. Y se odió a si misma por fea, gris e insatisfecha y le odió a él por no haberse fijado en ella. Y sobre todo, la odió a ella, ladrona de sus sueños que encima no agradecía…

- Lo eres. Eres lo más hermoso que mis ojos han visto. Me gusta la dulzura con que me miras, me gusta cuando te muerdes el labio inferior, me gusta el movimiento suave de tus caderas al caminar. Moriría sin miedo acunado en ese balanceo…

Luisa luchaba contra la curiosidad. Trataba de concentrarse en la lectura pero aquella realidad superaba con creces a la ficción. Deseaba ver aquellos rostros, comprobar si ella era tan bella como él decía y si él era el apuesto galán que estaba imaginando. Pero no se giró. Siguió odiándoles de espaldas…

- Vámonos, Pablo. Se están poniendo nubes y va a refrescar.

- Déjame decirte, antes de que enfríe, que te quiero.

- Yo también te adoro, tonto. Aunque estés ciego.

Y los dos rieron.

Luisa sintió sus cuerpos levantándose del banco. La escuchó a ella ofrecerle a él su mano. Escuchó sus huellas pisando las hojas secas, alejándose. Suspiró. Dudó. Se secó otra lágrima rebelde. Suspiró de nuevo... Y se giró. Frente a ella vio a una pareja cogida de la mano. Ella era pequeña, regordeta, con la cara llena de pecas, los ojillos pequeños y tristes, y un andar ligeramente zambo. Él… él caminaba guiado por un bastón en una mano y un perro en la otra. Y resonó en su cabeza: "Aunque estés ciego".

Luisa retornó a su postura original, con los sentimientos revueltos y el romanticismo malherido. Y fijó la vista en cualquier frase del libro: "…a través de una mirada rota, el mundo siempre parece estar haciéndose pedazos".

Viernes, 16 de Diciembre de 2005 03:00 Autor: Luces-D-Bohemia. Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 7 comentarios.

18/12/2005

HE OLVIDADO TUS OJOS

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Ilustración: Lovers with Blue Eyes (John Nolan) 

Tengo la memoria poblada de miradas. A veces olvido unas manos, una voz, un rostro… Pero nunca una mirada. Guardo envueltas en recuerdo miradas azules, miradas grises, miradas negras. Miradas con olor a sal, a pinares, a papel envejecido…

Tu mirada, sin embargo, se me escapó al principio. Estaba distraída mirando a un punto equivocado. Mirando quizás otras manos para poder recordarlas. O estudiando y capturando el movimiento de otros labios. Y tu mirada, mientras tanto, dibujándome la espalda…

Tu mirada era sólo unos ojos para mí cuando escuché tu voz. Y tu voz no era más que un sonido cuando nos miramos a los ojos. Intercambiamos un par de palabras, huecas y mudas, formales y ceñidas. Lo de siempre. La costumbre. Y entonces él se fue. Se fue los minutos exactos. No tardó en volver ni uno más ni uno menos. Le miré levantarse y te miré a ti. Te interrogué sin intención con la mirada. Sin saber siquiera qué te preguntaba. Y en ese instante, tu sonrisa convirtió mi piel en brasas. Tus ojos se hicieron mirada, tu voz se hizo canción y tu boca, sonrisa. Y me ahogué en todos a la vez y en todos reviví. Y durante los minutos exactos, ni uno más ni uno menos, en que estuvimos solos, tu mirada me hizo el amor y yo me entregué con mi piel abrasada. Viví una vida entera, una muerte lenta y al menos seis reencarnaciones durante los minutos exactos en los que me miraste. Quizás hasta soñé, pero juraría haberle visto el rostro a la felicidad. Durante unos pocos minutos exactos…

Él volvió. Venía desde algún punto equivocado e irrumpió entre nuestros ombligos. Me dejé un trozo de piel asida a ti al separarnos. Me guardé rápidamente en el bolsillo tu recuerdo y salí agarrada del brazo equivocado. Con los labios aún pude decirte: "Volveré". Y tu mirada, con sabor a ron, me contestó: "Eso espero. Si no, nada tendría sentido".

He olvidado tus ojos. Se me borraron de los recuerdos. Pero no puedo olvidar tu mirada.

Domingo, 18 de Diciembre de 2005 03:27 Autor: Luces-D-Bohemia. Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 9 comentarios.

23/12/2005

ENTRE LÍNEAS (De una Polilla a un Mago)

Este es mi pequeño regalo de navidad para un mago curioso al que le interesa lo que las polillas leen. Que no siempre han de ser ellos, los magos digo, los que cumplan los deseos de otros. He de decir que la tarea ha sido harto difícil porque tengo una memoria frágil, un gusto literario de lo más variopinto y serias complicaciones a la hora de tomar decisiones. Espero, por tanto, en justa recompensa, algún hechizo que me haga empezar por fin un año con el pie correcto.

1. ¿Qué libro te gustaría ser?

La Voz Dormida, de Dulce Chacón. Porque está lleno de mujeres valientes, leales y solidarias. Mujeres cuyo credo es su propia dignidad. Y porque lloré desde la primera hasta la última de sus palabras.

2. ¿Alguna vez te enamoraste de un personaje de ficción?

Dos veces. La primera, de Atreyu, cuando leí por primera vez La Historia Interminable. La segunda, de Bastian, cuando leí por segunda vez La Historia Interminable.

3. ¿Cuál fue el último libro que compraste?

Cuentos Completos, de Truman Capote / Un Espíritu Prisionero, de Marina Tsvietáieva / Doce Cuentos Peregrinos, de G. García Márquez. Los compré a la vez y no recuerdo cuál pagué primero, así que para no mentir, menciono los tres.

4. ¿Cuál fue el último libro que leíste?

Al igual que Zifnab, siempre leo varios a la vez. En estos momentos estoy entretenida con Doce Cuentos Peregrinos, El Curioso Incidente del Perro a Medianoche, de Mark Haddon y una biografía del Ché, de Pierre Kalfon.

5. Los cinco libros que llevarías a una isla desierta, en orden de preferencia.

Lo del orden de preferencia me lo saltaré, porque ya bastante me ha costado escoger sólo cinco como para encima ponerles nota.

Luces de Bohemia, de Valle-Inclán. Porque adoro su mundo de esperpentos, porque siempre me atrajeron más los anti-héroes, porque Max Estrella es el poeta borracho y ciego más lúcido y crítico que he "conocido" y porque sin don Latino de Hispalis, su lazarillo y alter ego, Max no sería el poeta borracho y ciego más lúcido y crítico que he "conocido".

El Hombre que fue Jueves, de G. K. Chesterton. Porque aún no he conocido a nadie que sepa decirme a qué género literario puede pertenecer, porque tiene todo el ingenio, sentido del humor y fantasía que a mí me gustaría tener y, sobre todo, porque tiene el mejor final que he leído jamás. Increíble.

El Guardián entre el Centeno, de J. D. Salinger. Porque insisto en mi atracción por los anti-héroes y Holden Caufield es el rey de todos ellos. Porque adoro su sarcasmo y tiene uno de los mejores principios que he leído jamás: "Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso".

El Perfume, de Patrick Süskind. Porque lo leí hace muchísimos años y recuerdo que me encantó, así que sería una buena ocasión para releerlo.

La Comunicación No Verbal, de Flora Davis. Por si al final encuentro vida en esa isla desierta y no habla mi idioma.

Por último, y sé que sobrepaso ya los cinco exigidos, jamás iría a ningún sitio donde tuviera que estar mucho tiempo sin llevarme conmigo a Mafalda. Mis amigos me han hecho feliz regalándome este año el libro Todo Mafalda, donde se recopilan todas, absolutamente todas sus tiras. Eso sí, pagaré por exceso de equipaje gracias a sus 659 páginas.

6. Cuentos que te han gustado mucho.

Algunos de ellos ya los publiqué en este blog. "Te quiero a las diez de la mañana ", de Jaime Sabines; "El Hogar ", de István Örkény (tan crudo como bello), y "Los nadies", de Eduardo Galeano.

7. ¿A quién se lo paso y por qué?

Al que se sienta con ganas de compartir sus gustos con nosotros. Al que quiera recomendar títulos para regalar estas navidades. Al que quiera hacerlo sin tener ningún motivo.

Viernes, 23 de Diciembre de 2005 02:40 Autor: Luces-D-Bohemia. Enlaza este artículo. Tema: MIS LIBROS Hay 5 comentarios.

30/12/2005

NO ME CREAS

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Ilustración: So Like Candy (Teresa Moore) 

Me gusta este frío de invierno y sus caricias afiladas. Porque así, siento las tuyas en mi piel aún más delicadas.

Me gusta el crujir de la nieve bajo mis pies, su quejido blanco, su lamento por la pérdida de virginidad. Porque así tus suspiros, tus gemidos, se convierten en melodía que guía mi cuerpo al bailar.

El invierno siempre fue más callado. Su silencio, más profundo que en verano. Me gusta el silencio de estas noches, silencio agazapado en la oscuridad del frío, de sus heladas, de su escarcha…

Por eso, me gusta cuando rompes de madrugada el silencio de la habitación. Ese silencio que a veces lleva eco de soledad. Aunque yo te diga que no me gusta. Aunque no me creas cuando lo digo.

Me gusta escuchar el susurro de tu voz, me gustan las caricias de tu respiración en mi cuello, me gusta sentir tus manos ardiendo sobre mi piel, desafiando al invierno.

Tus labios tiemblan y no es de frío…

Me gustan las palabras que te dicta tu deseo, que me digas que estar conmigo es como un sueño y que cuando sueñas, sueñas conmigo. Mientras tus labios huyen del frío acurrucándose en mi cuerpo y mi vientre se contrae, con espasmos. Y no es de frío… El invierno se derrite a este lado del cristal. Contigo y conmigo.

Menos mal que no me crees cuando te digo que no me gusta.

Viernes, 30 de Diciembre de 2005 14:47 Autor: Luces-D-Bohemia. Enlaza este artículo. Tema: DENTRO DE MÍ Hay 4 comentarios.
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