Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2006.
Resumen
- 02/03/2006 05:04 - COMO SIEMPRE D. (IV)
- 06/03/2006 06:58 - NO ROMPAS EL SILENCIO
- 16/03/2006 02:17 - ENTRE CULPAS
- 18/03/2006 02:01 - NOCHE EN SOMBRAS
- 20/03/2006 06:09 - NO NECESITO PALABRAS
- 24/03/2006 03:58 - SI TE QUEDAS
- 27/03/2006 03:55 - PARA NO DOLERME
- 31/03/2006 01:28 - ME BORRO DE UN SUSPIRO
02/03/2006
COMO SIEMPRE D. (IV)
Mi vida, felicidades. 39 años ya y nadie lo diría. Porque sigues pareciendo un niño, con tu sonrisa infantil y tu manera de querer tan pura. 39 años ya y el mundo no ha conseguido aún que pierdas la ilusión. La ilusión por todo, pero sobre todo, por la vida. Por eso, mi vida, felicidades.
Felicidades de nuevo, mi niño. Porque eso eres precisamente. Una cajita llena de felicidades. De luces, de sonrisas, de brillos en la mirada, de abrazos de espuma, de besos fugaces pero intensos, de sorpresas, de caricias reparadoras y de risas con olor a infancia.
Mi vida, gracias… Por hacer de mí alguien más humano, más humilde, más tolerante y más valiente. Por enseñarme a escuchar y a hablar con los ojos, por mostrarme que el silencio es también un lenguaje, por descubrirme que al dolor también hay que entenderlo.
Gracias, mi vida, una vez más. Por entender mi torpeza a veces, por perdonar mis olvidos, por olvidar mis errores. Por quererme, a pesar de todo eso.
39 años ya… Y ni un solo día se ha olvidado de ser feliz.
¡Feliz Cumpleaños, D.!
06/03/2006
NO ROMPAS EL SILENCIO

Ilustración: Frente a Frente (Hilda Montenbruck)
No rompas el silencio con palabras que ya me dicen tus ojos…
Déjame llevarme en los labios tu mirada.
No quieras beberte el aire de mis suspiros…
Déjame, a cambio, llevarme en la piel tus manos.
No intentes vengar mis cautelas con besos furtivos…
Deja que resbalen por mi cuello tus audacias.
Que resbalen por mi piel y que me cubran entera.
Deja que me empape con la lluvia de tus besos.
O no. Mejor que no me dejes…
No me dejes despegarme de la soledad,
No me dejes deshacer olvidos, ni anudar recuerdos.
Deja que se queden desapareciendo entre mis caricias.
No me dejes el alma sin cobijo,
No dejes que caiga la lágrima al suelo, ni el corazón por la ventana.
Deja que los miedos hagan su trabajo.
No hables, no digas nada.
No rompas el silencio porque podrían despertarse las dudas.
Guarda silencio... Guarda mejor los labios para mi próximo beso.
16/03/2006
ENTRE CULPAS

Ilustración: Espacios Heridos (Conxa)
Está bien. Culpemos al tiempo... Culpemos a ese puente de años que se extiende entre nosotros. Está bien. Hagámoslo. Culpemos si quieres a ese pasado donde no nos encontramos. Culpemos también a esas vidas pararelas condenadas a no cruzarse. Culpemos, por qué no, a esas otras vidas que sí nos arañaron, nos devoraron, nos perdieron y nos dejaron tirados desnudos y desfallecidos. Está bien. Todo está bien...
Pero ahora... ahora que ya hemos cruzado ese puente de años, que el pasado ha querido presentarnos, que nuestra vidas se han cruzado, ahora que aquellas otras vidas nos han soltado las cadenas... ¿a quién culpo de que tus besos no terminen de ser míos? ¿A quién debo culpar de que tus ojos sólo vean en los míos otros ojos que te duelen? ¿Quién te roba las palabras antes de que lleguen a tus labios? ¿Quién rasga con las uñas tus suspiros? ¿A quién culpo?
Está bien... No importa. Culparé a la mala suerte, a los días nublados, a las noches a solas, culparé también a los recuerdos que no se despegan, a las flores marchitas, a los silencios sin dueño, a las miradas vacías, a las ausencias nunca ausentes, a los gritos en voz baja, a la sangre que no fluye, a los ojos derramados, a los dictados de la conciencia, a la soledad que se hace costumbre, a los miedos que se hacen verdugos. A la sombra, a las sombras...
Abriré la caja donde escondo mi alma asustada para que busque la tuya. Buscaré entre los cajones los trocitos de corazón que iba guardando y te los daré para que recompongas con ellos el tuyo. Caminaré a oscuras y con los ojos vendados para abrirte un camino sin obstáculos. Te llevaré con mi mano temblorosa hacia el borde del precipicio. Y saltaré. Sólo para que me veas. Sólo para eso... Y dormiré contigo siempre que tu soledad me llame, abrazada a ti, enredada en tu pecho, escuchando unos latidos...
Y está bien. Todo está bien. Culparé a la cobardía por declararte inocente. Sólo eso...
Sobre todo eso.
18/03/2006
NOCHE EN SOMBRAS

Ilustración: Reflejos de Luna en el Agua (Conxa)
A la noche le han salido ojeras por culpa de mis desvelos. Se le caen los párpados sobre mi insomnio. Pobre noche, tan cansada de las almas ingratas que arrastran sus lamentos por su oscura alfombra...
La noche no puede dormir. Su descanso es el despertar de mis pesadillas. Rostros deformados, manos ensangrentadas, miradas esquivas, montañas sin cimas, masas interminables de agua, niños que no conozco que lloran por motivos que conozco, espejos que me devuelven un reflejo transparente, fotos sin rostros, lágrimas azules, voces sin labios, cuerpos sin sombras... Sombras sin dueños.
La noche me acuna en su regazo. Me cuenta al oído finales felices que sus estrellas han visto. Me habla de besos robados, de bailes sobre charcos, de sonrisas entrelazadas. Me habla de pasos acompasados, de manos cruzadas, de miradas fundidas... Me cuenta todo lo que el día no puede ver porque el sol le cegó. Y se chiva, sobre todo, de lo que la luna le contó.
Y mientras la escucho, sueño. Y respiro también. Y me escapo de la tristeza, de los vacíos y del silencio. Y le digo adiós con desprecio a una lágrima que aguarda en la mejilla. Y cruzo la frontera que marca el presente entre ayeres y mañanas.
Pero la noche se duerme... ¿Qué puedo esperar de unos días ciegos y unas noches con ojeras? Sus pestañas caen sobre mi ventana. Una corriente de aire frío trepa por mi espalda. Tiemblo. Me acurruco. Me escondo... La noche se ha dormido y vuelven las sombras a ser huérfanas.
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20/03/2006
NO NECESITO PALABRAS

Ilustración: Monocolor Ocre (Conxa)
No te guardo rencor por rendirte y darle al pasado la victoria. Ni por echar culpas al aire, envueltas en suspiros. Ni siquiera te guardo rencor por los arañazos que tus caricias han dejado sobre mi voluntad.
He aprendido a perdonarte casi a la vez que iba aprendiendo a quererte. He aprendido a leer tus silencios escuchando las voces de tu mirada. Y cuando ésta callaba, tus manos escribían sobre mi piel el por qué de tus ausencias. A través de tus besos aprendí a respetar tus miedos. Porque he sentido cómo tiemblas cuando me besas… Tus abrazos lentos, tus ojos perdidos más allá de mi espalda, tu sonrisa reposada en mi regazo, tu piel herida cicatrizando sobre mi piel y tus caricias mojadas de soledad. No necesito palabras. Ni siquiera esas que de vez en cuando se te escapan. Por el sabor de tus párpados he sabido siempre de tus lágrimas.
Sé que este presente va a ser siempre tuyo, que en tu corazón el tiempo ha quedado suspendido. Lo supe la primera vez que dormí recostada sobre tu pecho. Y a ti, dormido, se te escapó entre sueños un beso que se quedó prendido en mi pelo. Lo supe también el día que no pudiste mirarme a los ojos porque los recuerdos te desbordaban la mirada. Y recuerdo que te odié. Y al instante, recuerdo que empecé a quererte.Quizás por eso ahora te quiero de esta manera. Porque yo ya hablaba ese lenguaje mucho antes de conocerte.
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24/03/2006
SI TE QUEDAS

Foto: Poniendo a prueba la paciencia de mi padre
No te vayas aún. Quédate a mi lado un rato más. No te vayas, que todavía no he podido hablarte de mis recuerdos. Si te quedas, te contaré cómo me gustaba que me sentaras sobre tus hombros y, girando sobre tu cuerpo, me explicaras los puntos cardinales. Si te quedas, te hablaré de los planetas, de las constelaciones y de las lunas de Júpiter, para que sepas que te escuchaba atentamente cuando tú me los enseñabas. Si te quedas, te diré lo guapo que me pareciste siempre, sobre todo cuando te ponías el uniforme. Si te quedas, te contaré, incluso, cómo presumía de ti ante mis amigos. No te vayas aún…
Todavía tengo que contarte más secretos. Tengo que contarte todavía que adoraba las mañanas que pasaba jugando contigo, sentada sobre tu pecho, estrujándote la cara. Tengo que confesarte también que me encantaba mirarte mientras arreglabas el jardín. Puede que por eso, ahora, me guste tanto llenar la casa de flores. Tengo que decirte que recuerdo tus besos en el pelo mientras jugaba y aquellos días en la playa, donde me enseñaste a nadar… Y después, a adorar el mar. Y a escucharlo. Y a comprenderlo. Y a añorarlo. Quédate un poco más aún. No me dejes sola con esta montaña de recuerdos.
Si no te vas, soplaré sobre tu rostro unos vientos de Levante, el que nos gustaba tanto a los dos, el que mamá odiaba… Te traeré el Sur, tus tartessos, tus pinares, tus camaleones, tus cometas, tu relente de sus noches, tus bahías saladas. Tu infancia y la mía…
Si te quedas podré leerte algunos versos de tu tío, o alguno, incluso, de los tuyos… Sí, claro que los guardo. Podremos, si quieres, buscar palabras nuevas en el diccionario. O podremos, también, quedarnos callados, arañándonos las ganas, tozudos los dos, los dos orgullosos... Sin decirnos nada.
No te vayas aún. Quédate a mi lado… Porque tengo miedo de que te vayas sin saber cuánto te quiero.
27/03/2006
PARA NO DOLERME

Ilustración: Azul (Conxa Fort)
Tu mirada… Hoy sólo quiero tu mirada. Me escuece la piel y no soportaría que tus dedos me rozaran. Me falta el aire, así que no me ahogues en tu abrazo. No me beses, que tengo los labios amoratados. Sólo mírame. Como lo haces siempre cuando tiemblo. No me hables, sólo deja que te lea la mirada…
A veces me asustas. A veces entiendo perfectamente tus palabras. Y me da miedo. Me da miedo que me conozcas tanto, que a través de mi disfraz de sombras hayas visto tanto.
A veces me asusto. Porque vuelvo a ver mi corazón en el filo de la ventana. Porque se me llena sin motivo la mirada de lágrimas. Porque tus besos me saben a huidas, a esquinas que se tragan las pisadas, a espaldas que se clavan en la retina, a promesas que se cuelan por las alcantarillas. Y me da miedo. Porque a veces, también, tus abrazos son el lecho donde querría perder la vida.
“… aunque tú no te lo creas”. No, no me lo digas. No quiero saberlo. No quiero volver a engañarme. No quiero otra vez palabras que con el tiempo se vuelven puñales. Se está bien aquí en el suelo. No quiero que me levantes.
Y entonces, te agachas… Y me miras. Sin decirme nada. Y me da vergüenza tu mirada, y me siento egoísta. Y me hago pequeña, frágil e invisible. “Me dueles, ¿lo entiendes?...” Y tu caricia en el pelo me responde. “Te dueles”, contestas. Y vuelves a asustarme.
Devuélveme las sombras, esas que no mienten, esas que no cambian de forma, que no se esconden porque nada tienen que ocultar. Devuélveme la soledad, esa que prometió quedarse y lo ha cumplido, esa que no pide favores, ni esfuerzos, ni explicaciones. La que lame heridas y pone vendas a los miedos.
Pero sigues a mi lado, sentado en el suelo, robando mis lágrimas con tus dedos. Y me sigues mirando, sereno, sin decirme nada. Podría vivir sólo con tu mirada. Pero entonces, no… Entonces me abrazas y, de pronto, sé que prefiero morir en ese mismo instante para que el tiempo no vuelva a darme la razón.
Me duelo, sí. Pero sólo porque antes me han dolido. Y me asusto, y me rindo, y me encojo, y me escondo, y me escapo, y me lloro, y me araño, y me hiero, y me abandono, y me maltrato… Pero sólo para no dolerme cuando vuelvan a hacerme daño.
31/03/2006
ME BORRO DE UN SUSPIRO

Ilustración: Esperando Abril (Nicoletta Tomas) Hoy se me quedaron las ganas definitivamente enroscadas a las sábanas. Me han mirado suplicando y han negado con la cabeza. Y yo, mojada, envuelta en la toalla, he intentado que se me subieran a la espalda. Pero no ha servido de nada. Se han hundido más profundas, más oscuras, más delgadas, en su hueco de la cama. Sin ellas, hoy el sol también se ha quedado dormido y el aire ha estado girando sobre sí mismo, formando remolinos. Hoy no ha habido día, ni horas, ni tiempo, ni ventanas, ni destellos, ni caminos… hoy ni siquiera he existido. He perdido la mirada entre los escombros de las sombras… Respiro por inercia, ni siquiera por supervivencia. Sobrevivir es un verbo que me queda holgado, que me cuelga de los hombros y se me agarra torpemente al estómago. El frío me impide dormir y dilata mis pupilas. Tengo un reloj manco que no puede marcar las horas. La niebla cubre mis pies y la vida me vomita una y otra vez. Estoy cansada de mis malas compañías, de los días grises y las noches negras, de las lunas que siempre menguan, de los sueños que siempre son pesadillas.Pasará, me repito. Me miro al espejo y al reflejo le digo: pasará. Recojo el alma del suelo y le susurro con ternura: pasará. Pasará, escribo en las paredes de la soledad. Y miro cara a cara a la tristeza y le digo: Pasarás. Y ella, mirándome de soslayo, se lleva a rastras el retal de mi cordura. Y se queda inmóvil, apretando entre sus manos mi confianza. Y se ríe de mis lágrimas y yo me borro de un suspiro. Porque hoy, como siempre, tampoco pasó nada…
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