A FLOR DE PIEL
A menudo he pensado en estos últimos años que la tristeza era, no tanto un estado de ánimo, sino un rasgo de personalidad. Cuando parece que se va a quedar para siempre contigo y en todos los recuerdos recientes que tienes ella está presente, empieza a formar parte de tu vida y tus costumbres. Y empiezas a aceptarla como algo propio, inherente a ti, a tu piel.
Odio la autocompasión, la propia y la ajena. Siempre he intentado estar lo más alejada posible de ella, darle la espalda, no mirarla nunca directamente a los ojos, no escuchar cómo susurra a veces con falsa dulzura al oído. Aprendí siendo muy pequeña, probablemente por mis circunstancias familiares, que la autocompasión es una mochila pesada que te impide caminar erguido, que te obliga a mirar siempre hacia el suelo y que el final de su camino es siempre un abismo. Aprendí, a veces a la fuerza y a veces de manera mecánica, muchas más cosas siendo muy pequeña. Cosas de mayores, de esas que la vida te va enseñando cuando ya has superado ciertas etapas, de esas de las que los padres nos protegen hasta que se nos considera adultos, de esas que cuando somos adultos tememos o evitamos… Aún así, creo que conseguí ser niña también y disfrutar de todo lo que la infancia tiene de mágico y dulce.
Quizás todo empezó más tarde, cuando llegó el momento de empezar a aprender por uno mismo lo que la vida te enseña. Cuando todos comienzan a mirar el mundo con el color de sus propios cristales y descubren todo aquello de lo que de pequeños se le había protegido. Ahí me quedaba yo, mirándoles desde mi anticipada madurez, a través de mi excesiva responsabilidad, sin sorprenderme nada de lo que a ellos les dejaba con la boca abierta.
El pasado es algo siempre confuso y desconcertante en mis recuerdos. El presente siempre ha sido un tiempo incómodo y aburrido para mí. El futuro es el lugar donde me siento cómoda. Pero nunca llega. El presente siempre lo devora…
Cuando la vida se convierte en algo previsible, en una simple sucesión de horas y autoengaños, en momentos repetidos sin ninguna alteración y te fuerzas a ti misma a seguir buscando algo diferente que no llega, algo desconocido que te remueva las entrañas, algo que haga que las noches sean diferentes a los días… cuando todo eso ocurre desde hace tanto tiempo, a veces te agotas, te cansas de luchar y sientes las irrefrenables ganas de dejarte llevar por la autocompasión y acercarte a ese abismo que siempre espera al final de ella. ¿Podrían acusarme de traidora por ello? ¿Podría mi naturaleza soportarlo? Nunca lo he comprobado…
Quizás es este el origen de mi tristeza casi eterna y pegadiza. Quizás resulte extraño descubrir que mi fuerza es mi tristeza y que es ella la que me aparta cada día del abismo. Que es su compañía la que me evita caer rendida y la que me empuja a seguir caminando erguida. ¿Puede algo tan doloroso ser tu mejor defensa?
Comentarios » Ir a formulario
![]()
Autor: Zifnab
No se si me he conseguido explicar. Me cuesta, las más de las veces
Se feliz
Fecha: 10/04/2007 01:22.
![]()
Autor: Luces-D-Bohemia
Anhelante, insatisfecha, disconforme... Sí, soy todo eso también y muchas cosas más. Pero lo único que pesa es la tristeza, producto quizás de todo lo anterior. Y es un peso que ni las máscaras alegres alivian...
Gracias, Zifnab, por tus hechizos en forma de palabras.
Un beso.
Fecha: 10/04/2007 14:46.
![]()
Autor: moony
he tenido durante demasiado tiempo esa sensación, esa forma de ver que cada día era idéntico, que el mañana se difuminaba en el hoy monótono y que nada cambiaba.
Y la gente decía, jo, qué fuerte eres... mentira... era mentira... una coraza frente a lo inevitable.
Pero ¿sabes, Luces? una noche fue distinta, lo que esperaba, llegó y nunca volvieron a ser iguales los días. Siguen así, diferentes y saltarines. Y ya no soy fuerte.
Sólo soy yo. Bueno, tampoco... sólo somos él y yo.
Un beso.
Fecha: 14/04/2007 14:01.
![]()
Autor: paulina
Sin querer hoy encontré tu blog, y volví a recordar esos tiempos, desde acá fueron penetrantes dolores dulces, era el sentido de esta vida, es preferible el sentido crudo, al vacio de la nada de hoy.
En la actualidad no podemos evitar ser tan autocomplacientes, como dijo alguien una vez, ..."hace tiempo que no se escriben poemas de amor..., porque el "yo" toma protagonismo,y el amado pasa a un segundo plano.
Me sorprendío mucho encontrar esto en Internet,
Felicitaciones!!!
Fecha: 09/01/2008 20:40.

















